En su columna «La Tribuna del Agro» para El Observador, Luis Romero Álvarez ha puesto el foco en una «idea brillante» presentada por el ministro Gabriel Oddone, que podría redefinir el rol de las AFAP y tener un impacto significativo en la economía nacional, especialmente en el sector agropecuario.

El análisis de Romero Álvarez surge tras un período de debate sobre la reforma de la Seguridad Social. Inicialmente, hubo preocupación por las recomendaciones de un «diálogo social» que sugerían modificaciones sustanciales en la estructura de las AFAP, a pesar de que la ciudadanía ya había respaldado su funcionamiento a través de una ley y un plebiscito. Se criticaba una tendencia a priorizar lo político sobre lo jurídico, con la intención de expandir el control estatal y restringir el ámbito privado. Sin embargo, este rumbo cambió cuando el capital financiero envió una señal clara: cualquier intervención en las AFAP sería interpretada como una falta de comprensión del entorno económico y podría provocar una fuga de inversiones. Fue en este contexto que el ministro Gabriel Oddone, en un giro positivo, descartó las propuestas de reforma a la operación de las AFAP.

La «idea brillante» de Oddone consiste en autorizar a las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) a invertir en productos financieros en el exterior, una sugerencia que, según Romero Álvarez, ha sido largamente planteada sin éxito en gobiernos anteriores. Esta medida representa un cambio fundamental en la estrategia de inversión actual de las AFAP. Hasta ahora, estas entidades gestionan los ahorros previsionales –que constituyen un 30% del PBI– invirtiéndolos predominantemente en activos nacionales: letras en pesos, financiación de infraestructura y proyectos públicos, o adquisición de tierras. Todas estas inversiones están sujetas exclusivamente al riesgo país y se denominan en moneda local. Si bien esta estrategia ha generado rentabilidades atractivas a corto plazo mediante colocaciones en pesos con altas tasas (lo que indirectamente incide en la apreciación del peso frente al dólar), el columnista señala un problema estructural: las AFAP deben asegurar las jubilaciones a largo plazo (20 años o más), no a corto plazo. La concentración de todo el capital en un único riesgo (Uruguay) y en una sola moneda (pesos) es una práctica financieramente riesgosa para una planificación a tan largo aliento. Romero Álvarez ilustra esto con una analogía contundente: ningún inversor experimentado, ni siquiera una figura como George Soros, concentraría la totalidad de su patrimonio para el futuro en una sola jurisdicción y moneda. Desde una perspectiva financiera básica, la opción de invertir en bonos del Tesoro de Estados Unidos (clasificación AAA, rendimiento cercano al 5% anual), que ofrecen menor riesgo y comparativamente mayores rendimientos a largo plazo que los papeles uruguayos, es claramente superior. La propuesta de Oddone busca corregir esta desbalanceada estrategia de riesgo y rentabilidad.

Esta potencial transformación en la política de inversiones de las AFAP no solo representa una mejora para la gestión de los fondos de pensión, sino que también trae consigo una excelente noticia para el sector agropecuario. Si esta medida se materializa, las AFAP se convertirán en un nuevo e importante demandante de dólares en el mercado local. Utilizarán tanto el vasto stock de pesos acumulados de los salarios de los aportantes como los nuevos ingresos mensuales para adquirir la divisa estadounidense y, con ella, invertir en instrumentos como los bonos del Tesoro de EE. UU. El incremento de la demanda de dólares, al introducir un actor tan significativo en el mercado cambiario, tendrá un efecto directo: la cotización del dólar tenderá a subir. Esta apreciación de la divisa estadounidense, a su vez, reducirá los costos en dólares para la economía uruguaya, aliviando la presión que actualmente enfrentan los exportadores, el propio sector agropecuario, el turismo y las industrias que compiten con importaciones, para quienes el dólar, según Romero Álvarez, es hoy «el producto más barato». Esta reconfiguración del valor del dólar podría revitalizar sectores clave de la producción nacional.

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