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Productores arroceros cuestionan a Orsi: «Su gestión fue un fiasco»
La Comunidad Arrocera de Uruguay expresa su descontento ante las recientes afirmaciones del presidente Yamandú Orsi, realizadas en Varela, sobre las gestiones de exportación en Panamá y el acuerdo Mercosur-Unión Europea. La crítica principal apunta a que la administración de Orsi en estos temas ha resultado «un fiasco», según los portavoces del sector.
El malestar se originó por las declaraciones del mandatario en José Pedro Varela, en el departamento de Lavalleja, durante la inauguración de una cancha de baby fútbol el miércoles 10 de junio. En dicho evento, Orsi resaltó logros gubernamentales relacionados con las condiciones para la exportación de arroz, lo que no fue bien recibido por los productores.
Alfredo Lago, expresidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), utilizó su cuenta en X para desglosar su postura. Sobre el acuerdo Mercosur-UE, Lago enfatizó que el beneficio representa apenas el 0,35% del volumen total de arroz exportado por Uruguay, considerándolo «por ahora no mueve la aguja». En cuanto al recuerdo de Orsi sobre la misión oficial en Panamá en abril de 2025, donde el presidente afirmó haber negociado para evitar una disminución de las importaciones de ese mercado, Lago fue contundente: «su gestión fue un fiasco».
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Desde la perspectiva de la ACA, Guillermo O’Brien, actual titular de la gremial, manifestó a El Observador este jueves que las palabras del presidente generaron «sorpresa y preocupación». O’Brien explicó que durante su visita a Varela, una localidad con fuerte tradición arrocera, Orsi fue consultado sobre el alza en el precio de los combustibles y, en respuesta, subrayó la relevancia del acuerdo Mercosur-UE y su gestión en Panamá.
O’Brien contextualizó que el sector arrocero atraviesa un «momento realmente muy complejo». Detalló que en los últimos 24 meses el valor de exportación cayó más del 40%, la facturación se redujo casi a la mitad y, al mismo tiempo, los costos productivos se dispararon debido al fuerte incremento del combustible. Ante esta situación, no se descarta una nueva reducción en el área a sembrar para la próxima primavera, luego de un achique del 10% en la última siembra. El sector trabaja en conjunto con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para establecer un crédito que ayude a los productores a «afrontar el guascazo que implica las obligaciones que vencen el 30 de junio».
Respecto al acuerdo Mercosur-UE, O’Brien planteó y respondió dos preguntas clave: «¿Es un acuerdo positivo?… sí, sí lo es. ¿Es de magnitud?… no, no lo es». Explicó que si bien Uruguay aseguró el 63% de una cuota de 6.677 toneladas para el Mercosur (equivalente a 4.000 toneladas libres de arancel), esto palidece frente a las 200 mil toneladas que anualmente Uruguay exporta a la UE pagando aranceles por arroz cargo, con baja elaboración. El beneficio de este 63% se estima entre 160 mil y 180 mil dólares (con un arancel cercano a los 40 euros por tonelada), lo que se traduce en una alegría de aproximadamente US$ 1 por hectárea sembrada. Para ponerlo en perspectiva, O’Brien comparó esto con las tres subas de combustible recientes, que implicaron un aumento global superior al 20%, equivalente a US$ 30 por hectárea. Sobre el precio del gasoil, el presidente arrocero reconoció que las subas por el conflicto en Medio Oriente «tienen su sentido», pero insistió en la necesidad de discutir las bases de un insumo crítico, «porque usamos 150 litros por hectárea, y caro, consecuencia de la carga impositiva». El sector arrocero, no obstante, mantiene la esperanza de que a partir del próximo año, tras negociaciones, Uruguay pueda aprovechar su participación con arroces 100% elaborados y con marca propia en las góndolas europeas, donde hoy se abonan aranceles mucho más altos, de US$ 195 por tonelada.
En cuanto a las gestiones en Panamá, O’Brien recordó que en la misión de 2025 participaron cuatro personas: el presidente Orsi, el canciller Mario Lubetkin, Diego Nicola (por la Gremial de Molinos Arroceros) y él mismo, y «en esa gestión no se logró ningún acuerdo». Narró que, a pesar de esto, una empresa uruguaya, Damboriarena Ecosteguy SRL, firmó un contrato para exportar arroz a Panamá. El barco llegó al puerto el 31 de julio para la carga prevista en los primeros días de agosto, pero en ese momento, la Presidencia de Panamá emitió un comunicado informando la prohibición inmediata del ingreso de arroz. El barco regresó vacío, y el perjuicio para la empresa superó los US$ 2 millones. O’Brien afirmó que se contactó entonces al presidente Orsi «para que se hicieran respetar los contratos de un negocio hecho, pero ese acuerdo nunca se respetó». Panamá, aclaró, era «un buen destino» y los negocios estaban en crecimiento, pero un revés como este «erosiona la confianza», y desde entonces no se realizaron más exportaciones. Actualmente, se ha abierto una nueva licitación, y resta ver si las empresas uruguayas deciden participar. O’Brien resaltó que los países de Centroamérica son mercados de gran interés, siendo México (el principal destino para el arroz uruguayo el año pasado) un ejemplo cercano. En esta región, la cultura de consumo de arroz es similar a la asiática, con una ingesta promedio anual de 70 a 75 kilos por persona, casi diez veces más que en Uruguay. La producción local no satisface la demanda, y Estados Unidos es el principal proveedor, beneficiándose de acuerdos de libre comercio. Sin embargo, la baja calidad del arroz estadounidense ha abierto la puerta a importaciones de otros grandes productores como Uruguay. «Para las próximas exportaciones tenemos muchas expectativas puestas en mercados de Centroamérica, la siembra en EEUU bajará de 25 a 30% y eso es sinónimo de un faltante para volcar a ese mercado», informó.
Uruguay, una potencia arrocera, en la actual zafra cuenta con 500 productores que cultivaron casi 164 mil hectáreas, con un rinde promedio de 9.300 kg/ha, uno de los más altos a nivel global. Se cosecharon 1,5 millones de toneladas, de las cuales más del 95% debe ser exportado, dada la baja demanda interna. Los precios promedio rondan los US$ 400/ton, y hasta el momento se ha vendido menos de la mitad del arroz cosechado. Es un ejercicio con «números en rojo», ya que los costos productivos, en máximos históricos, superan los US$ 2.250 por hectárea. La decisión sobre la siembra en la próxima primavera dependerá en gran medida de que el sector productivo logre encauzar una solución financiera. En 2025, el arroz ocupó el sexto lugar en el ranking de bienes exportados del país, generando US$ 529 millones y representando el 4% del total.
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