Álvaro Delgado, quien preside el Directorio del Partido Nacional, expresó que la administración actual «desperdició su primer año de gestión, un periodo caracterizado por una elevada expectativa y respaldo ciudadano». El dirigente nacionalista describió este lapso como «un año que transcurrió sin rumbo definido». Asimismo, cuestionó que la propuesta de la «revolución de las cosas simples» sirviera como «excusa para eludir los asuntos trascendentales» y enfatizó que la administración «omitió enfocarse en gobernar lo esencial».
Delgado identificó varios puntos críticos aún sin resolver, como la implementación de un plan de seguridad integral, la definición de una política exterior coherente y una estrategia de desarrollo clara. Aseguró que el Ejecutivo se encuentra «atravesado por disputas ideológicas internas». El jerarca nacionalista también informó sobre una próxima reunión de «coordinación política» con las agrupaciones que integran la coalición gobernante. El objetivo, según explicó, es «forjar una alternativa que atraiga no solo a nuestros votantes, sino también a aquellos ciudadanos que apoyaron al gobierno actual y ahora experimentan desilusión».
El líder del Partido Nacional manifestó su profunda inquietud, pesar e indignación ante la situación de inseguridad en el país. Además, criticó las determinaciones del gobierno en relación con iniciativas promovidas durante el mandato de Luis Lacalle Pou. «Me inquieta que proyectos impulsados por la coalición que lideró Lacalle Pou, los cuales poseían una fuerte impronta social, estén siendo desmantelados por la presente administración», declaró.
Como ilustración de esta tendencia, Delgado citó el proyecto Arazatí, indicando que «no se trata simplemente de fortalecer Santa Lucía, cuya capacidad está al límite». Expresó su descontento con el desmantelamiento de las obras de saneamiento que «habían sido planificadas y adjudicadas para 61 localidades». Este patrón, según Delgado, se observa en otros ámbitos. Mencionó los casos de las patrulleras oceánicas y la terminal portuaria de Montevideo, donde «se intentó por diversos medios revertir una concesión ya establecida».
En su opinión, existe una «estrategia deliberada para establecer una narrativa y desmantelar proyectos, únicamente por haber sido gestados en la administración precedente». Calificó esta postura como «totalmente arbitraria, egocéntrica e improcedente, alejada de los intereses de la ciudadanía». Añadió: «Como uruguayo, me entristece profundamente que un gobierno electo se consagre a desarmar lo preexistente en vez de impulsar nuevas iniciativas o perfeccionar lo que ya funciona, tal como nosotros procuramos hacer».
Respecto a la política exterior, Delgado criticó la relación con Brasil. Argumentó que percibe «una significativa influencia brasileña en la actual gestión» y consideró «inapropiado mantener una alineación con Brasil». A su juicio, «Uruguay debería mantener una política de apertura y establecer lazos con todas las naciones, sin depender de los dictados de Brasil». Subrayó que «el país debe priorizar sus propios intereses, los cuales no siempre coinciden con los de la nación vecina».
Finalmente, al abordar la comitiva que acompañó al presidente Yamandú Orsi en su viaje a China, Delgado afirmó: «La habría reducido considerablemente; me resultó desproporcionada». Estas declaraciones tuvieron lugar este sábado en Punta del Este, en el marco del Encuentro Nacional del sector Aire Fresco.
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