La reciente escalada en el precio del petróleo ha infundido un renovado vigor en el sector de las oleaginosas dentro del mercado de granos. Mientras la soja y la colza registraron alzas significativas, el maíz, sin embargo, concluyó la semana en números rojos, reflejando la complejidad de las dinámicas actuales, según el análisis de Blasina y Asociados.

El trigo, por su parte, experimentó una notable valorización, con un salto de 10 dólares por tonelada en la última semana, superando el 5%, y consolidando un incremento de 20 dólares en los últimos dos meses. Este cereal se posiciona ahora en 226 dólares la tonelada para la entrega de diciembre en el mercado de Chicago, su cotización más elevada desde junio de 2025. Diversos factores contribuyen a este impulso: las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para la campaña 2026/2027 anticipan una cosecha estadounidense menor (50,6 millones de toneladas frente a los 54 millones del ciclo previo), sumado a un pronóstico de clima más seco de lo habitual en las principales zonas productoras de Estados Unidos. En Francia, las intensas lluvias llevaron a un ajuste en la proporción de trigo en estado bueno/muy bueno, del 91% al 88%, aunque sigue por encima del 74% de 2025. Adicionalmente, informes desde Ucrania señalan una caída del 25% en sus exportaciones, mientras que el Consejo Internacional de Granos proyecta una oferta global reducida para la campaña venidera, lo que en conjunto ejerce una presión alcista sobre el mercado del trigo. En Uruguay, la cebada cervecera, vinculada a las referencias del trigo en Chicago, superó por primera vez los 200 dólares por tonelada.

Para la soja, la semana transcurrió con una sostenida firmeza en sus precios, alcanzando valores considerables, aunque efímeros, en el ámbito local. En la posición de julio de 2026 en Chicago, el grano se aproximó a los 430 dólares, algo no visto desde noviembre. En Uruguay, las referencias oscilaron entre 395 y 400 dólares a mitad de semana, cerrando el viernes en torno a los 390 dólares por tonelada, lo que representa un aumento de 35 dólares desde el inicio del año y los valores más altos desde julio de 2025. No obstante, esta atractiva oportunidad de fijar precios para la cosecha contrasta con una creciente incertidumbre sobre los volúmenes a recolectar en las chacras, debido a la irregularidad o ausencia de lluvias en las zonas de cultivo principales, exacerbando el déficit hídrico en el sur del país y disminuyendo el potencial de rendimiento. Cargill, importante operadora de granos, estimó la cosecha de soja 2026 en Uruguay en aproximadamente 2,8 millones de toneladas, un 30% menos que el récord de 4 millones del año anterior. Con una siembra estimada de 1,25 millones de hectáreas, el rendimiento promedio se ubicaría por debajo de los 2.250 kilos por hectárea, y algunas estimaciones de campo sugieren que podría ser inferior a los 2.000 kg/ha a nivel nacional. Joaquín Basso, gerente de granos de Cargill, destacó en Radio Rural la «mucha volatilidad por factores políticos más allá de la oferta y la demanda, con cambios significativos». A nivel global, se anticipa una producción récord con un aumento en el área de siembra en Estados Unidos (el USDA proyecta un incremento de más de un millón de hectáreas de soja y una reducción similar para el maíz, impulsado por cambios en los mandatos de biocombustibles). A pesar de esta expansión de área, el precio de la soja ha logrado mantenerse robusto.

El factor petróleo resultó crucial, con un ascenso de aproximadamente 4 dólares por barril, llevando al Brent a 71,50 dólares. Este repunte sostuvo los precios de los aceites y fortaleció las referencias de la colza en Francia, que, pese a un descenso el viernes, cerró la semana con un alza del 1,5% respecto a la anterior, situándose en 555 dólares la tonelada. En Uruguay, los valores para la planificación de la próxima siembra rondan los 490 dólares, aunque con la influencia de un euro en debilitamiento. Por último, el arroz también mostró una recuperación, cerrando la semana en 10,70 dólares por bolsa en el sur de Brasil, un incremento desde los 9,6 dólares a principios de año. Con un ajuste en la producción regional, este repunte, incluso en plena cosecha, sugiere que «lo peor para el mercado arrocero regional e internacional va quedando atrás», indicando un posible cambio de tendencia que podría afianzar los precios, aunque con un modesto 2,3% de subida en el último mes.

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