En las tiendas que comercializan productos veterinarios, se ha comenzado a observar la inclusión de etiquetas octogonales en los envases. Esta medida, implementada tras una disposición del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), tiene como propósito fundamental informar sobre los días de espera que deben respetarse entre la aplicación de un fármaco en el ganado y su posterior envío a faena. La cantidad de días requerida varía según el tipo de insumo veterinario utilizado.
Esta iniciativa surge en respuesta a desafíos recientes. Durante 2025 y este mismo año, la República Popular China presentó denuncias por la detección de residuos de fluazurón, un garrapaticida, en carne exportada desde Uruguay. Esta situación representa una adversidad significativa para el estatus sanitario del país y pone en riesgo la habilitación de China, que actualmente es el segundo mercado en importancia para los embarques de carne uruguaya. La preocupación se extendió rápidamente entre el sector frigorífico industrial, las gremiales de productores y las asociaciones de veterinarios. Como resultado, el MGAP emitió un comunicado oficial, instando a extremar los cuidados en el manejo de las haciendas destinadas a la producción de carne, el alimento de mayor volumen de exportación del país.
Respecto a las nuevas etiquetas octogonales, su diseño es simple, visible y directo, buscando alertar de manera inmediata sobre el tiempo de espera. Se ha explicado que detrás de esta implementación existe un acuerdo entre el MGAP y la industria farmacéutica, el cual se puso en marcha mientras avanza la elaboración de un decreto de mayor alcance. La medida se enfoca en resolver un problema específico: el uso inadecuado de productos veterinarios y su correlación con la presencia de residuos en la carne. A diferencia de la información técnica, que a menudo resulta de difícil lectura en las etiquetas tradicionales, este nuevo esquema busca establecer una referencia visual instantánea. Inicialmente, el proyecto se concibió para fortalecer la comunicación de los períodos de retiro en productos como garrapaticidas y piroplasmicidas, especialmente aquellos con tiempos de espera prolongados. Tras un proceso de acuerdo en el diseño con las empresas del sector, la Dirección de Laboratorios Veterinarios (DILAVE) definió el modelo final y sus especificaciones técnicas, incluyendo los tamaños apropiados según el tipo de envase y su ubicación precisa en las etiquetas.
Es importante destacar que el cambio no recae en el producto en sí, sino en la manera en que se presenta la información. El octógono se sitúa en la parte frontal del envase, destacando un dato crucial para la sanidad animal y el acceso a los mercados: el tiempo que debe transcurrir antes de la faena. Para las autoridades, el objetivo es claro: simplificar el uso correcto de los productos y minimizar los errores que podrían acarrear graves consecuencias sanitarias y comerciales.
Aunque esta medida comenzó como un acuerdo con el sector privado, forma parte de una estrategia de trabajo más amplia. El MGAP, tal como se ha mencionado, está desarrollando un decreto que proporcionará un marco normativo completo para este tipo de herramientas, en un contexto global donde las exigencias de los mercados internacionales y los controles sobre residuos son cada vez más rigurosos.
En un contexto similar, y con el propósito de evitar obstáculos para la exportación de soja a mercados clave como China, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) también ha solicitado a los actores involucrados en el manejo de las cosechas extremar las precauciones para prevenir la contaminación con granos o fragmentos de granos coloreados (curados).
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