El presidente Yamandú Orsi manifestó su satisfacción por la concreción del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, utilizando su cuenta de X para resaltar el largo proceso de negociación y la contribución de diversos mandatarios uruguayos, sin distinción de afiliación partidaria.
En su publicación, Orsi subrayó la relevancia de la convicción, el afecto por la nación y el reconocimiento a quienes perseveraron en la defensa del interés nacional. Hizo un llamado a darle una oportunidad a los consensos y al orgullo de la identidad uruguaya, especialmente en una época donde las divisiones parecen prevalecer sobre la búsqueda de puntos en común.
El pacto Mercosur-UE, sellado este sábado 18 de enero de 2026 en Asunción, marca la creación de una de las zonas de libre comercio más extensas a nivel global. Esta alianza engloba aproximadamente el 30% del Producto Bruto Interno mundial y beneficia a más de 700 millones de consumidores. El evento fue presentado como un triunfo del enfoque multilateralista frente a las políticas proteccionistas.
Orsi enfatizó que, para Uruguay, este compromiso «expresa una aspiración central de su inserción internacional». Desde el lado europeo, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, afirmó que el acuerdo favorece «el comercio justo sobre los aranceles». Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, lo describió como una «apuesta decidida» que contrarresta el uso del comercio con fines geopolíticos. Este logro se da en un contexto internacional complejo, marcado por las amenazas de Estados Unidos de aumentar aranceles.
El tratado, cuyas negociaciones se iniciaron en 1999, contempla la eliminación de tarifas aduaneras para más del 90% del intercambio comercial bilateral. Impulsa las exportaciones europeas de productos como automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas, mientras que facilita el acceso al mercado europeo para bienes sudamericanos como carne, azúcar, arroz, miel y soja. Las proyecciones indican un aumento del 39% en las exportaciones de la UE hacia el Mercosur y un 17% en las del Mercosur hacia la UE.
A pesar de su firma, el acuerdo enfrenta resistencias en algunos países europeos, donde gremios agrícolas y ganaderos expresan preocupación por su impacto en sus mercados. Para mitigar estas inquietudes, la Comisión Europea ha previsto cláusulas de salvaguarda y límites a ciertos cupos. La entrada en vigor del tratado está supeditada a su ratificación por el Parlamento Europeo y por los parlamentos de cada uno de los países miembros del Mercosur.
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