El ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, junto a directivos de OSE, acudió a la Comisión Permanente del Poder Legislativo para informar sobre los proyectos de agua potable y saneamiento que reemplazan la iniciativa original de Arazatí. La crítica central de los partidos de oposición se focaliza en la exclusión de las obras de Solís Chico del paquete inicial, lo que implicaría un costo adicional de entre 50 y 60 millones de dólares.

Fue en este contexto que el legislador del Partido Nacional, Juan Martín Rodríguez, estableció una analogía, describiendo la situación como «un nuevo Antel Arena». El diputado Rodríguez exigió «la máxima transparencia y las mayores certezas» al gobierno y a las autoridades ambientales, refiriéndose específicamente a aspectos temporales y científicos. Argumentó que los cambios introducidos desde agosto, posiblemente debido a reiteradas postergaciones en la renegociación, generaban interrogantes sobre los motivos de la demora y las omisiones.

Asimismo, advirtió sobre «impactos ciertos e irreversibles» una vez que las obras se concreten, destacando la responsabilidad del ministro como «guardián ambiental». El legislador expresó su temor, compartido, según él, con el actual secretario de la Presidencia de la República, de que el proyecto «se termine transformando en un nuevo Antel Arena». Fundamentó su inquietud en un incremento de 50 o 60 millones de dólares en solo cuatro meses, anticipando mayores sobrecostos una vez que la ejecución de las obras comience.

Por su parte, el ministro Ortuño defendió la necesidad de estos proyectos, señalando la «situación crítica» en la que, afirmó, se encontró OSE al asumir. Aseguró que «todas las obras anunciadas oportunamente por el gobierno y en particular por nosotros en la interpelación el año pasado se van a realizar». Calificó la iniciativa como «una muy buena noticia para el país», ya que su propósito es garantizar el suministro de agua potable a los habitantes del área metropolitana, mencionando la incorporación de una séptima línea de bombeo al diseño inicial. Ortuño también aclaró la distinción entre las obras gestionadas bajo la renegociación de Arazatí y aquellas que se ejecutarán mediante licitaciones separadas, una medida ya comunicada en una interpelación anterior. Confirmó que, si bien hubo una modificación informada, los trabajos en Solís Chico se llevarán a cabo de manera independiente, al igual que los de Casupá.

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