La inclinación de los ciudadanos uruguayos hacia la política es diversa. Un reciente estudio de Equipos Consultores revela que la población se segmenta en tres grupos de tamaño similar: aproximadamente un tercio de los encuestados manifiesta un interés «mucho» o «bastante» significativo, otro tercio lo considera «poco» relevante, y el tercio restante declara abiertamente no tener «nada» de interés.
Aunque se observa una ligera mayor participación masculina en comparación con las mujeres, las disparidades más notables se manifiestan según la edad y, de manera crucial, el nivel socioeconómico. Respecto a la edad, la suma del interés «mucho» y «bastante» crece del 27% en el segmento más joven al 39% en el de mayor edad. Curiosamente, la proporción de quienes no muestran «nada» de interés permanece constante en todas las franjas etarias, manteniéndose en aproximadamente un tercio de la población.
Las diferencias son aún más pronunciadas al analizar el nivel socioeconómico, donde las brechas son claras y no meramente graduales. El interés político se incrementa en correlación directa con la posición en la escala social, mostrando polaridades marcadas. En los segmentos socioeconómicos medio-altos y altos, el interés combinado («mucho» + «bastante») alcanza el 50%, con solo un 17% de desinterés total. En contraste, en los estratos bajos, la situación se invierte drásticamente: el interés es del 18%, mientras que el desinterés total se eleva al 47%. Esta disparidad es sumamente significativa.
Surge la pregunta de si esta situación representa una novedad. Aunque la noción de un distanciamiento progresivo de los ciudadanos de la esfera política ha sido un tema recurrente en el debate global y local, los datos actuales no ofrecen un respaldo contundente a esa hipótesis. Es cierto que, en el último año (2025), se registró una disminución del interés político en comparación con 2024 y los años precedentes. No obstante, es crucial considerar que el período anterior (de 2020 en adelante) fue atípico, caracterizado por un interés excepcionalmente elevado. La pandemia de Covid-19, iniciada en 2020, revitalizó el atractivo de la política para muchos, y 2024, con elecciones y un plebiscito sobre la seguridad social, marcó el punto más alto de interés del siglo (un 40% entre «mucho» y «bastante»). Por lo tanto, la reciente caída debe interpretarse como un descenso desde un pico histórico, más que una tendencia generalizada a la baja.
Adoptando una visión a más largo plazo, los niveles actuales de interés político se sitúan en un punto medio. La historia reciente muestra dos momentos de particular efervescencia política: el gobierno de Lacalle Pou (como ya se mencionó) y el inicio del mandato de José Mujica, cuya figura carismática atrajo a sectores tradicionalmente apáticos. Sin embargo, también se identifican dos períodos en los que el desinterés superó al actual: la crisis económica de 2002 bajo la administración de Jorge Batlle, y el intervalo de 2015 a 2018 durante el segundo gobierno de Tabaré Vázquez, marcado por episodios como la renuncia del vicepresidente Raúl Sendic, que generaron un notorio desencanto. En ambas coyunturas, el porcentaje de ciudadanos que no sentían «nada» de interés por la política rondó el 40%, superando los niveles actuales de apatía.
En resumen, y basándose en los datos fríos, el atractivo que la política ejerce sobre los uruguayos, aunque no se encuentra en su punto más álgido y ha disminuido respecto al pasado inmediato, no refleja un nivel excepcionalmente bajo si se considera una perspectiva temporal más amplia. Es plausible que la percepción generalizada de un mayor distanciamiento social de la política esté vinculada, al menos parcialmente, con la evolución de las formas de interacción política, que sí han experimentado transformaciones significativas en años recientes.
**Metodología del Estudio:** Este análisis se fundamenta en los datos del Sistema Regular de medición de opinión pública de Equipos Consultores, correspondientes al año 2025. La información fue recopilada mediante encuestas realizadas en febrero, abril, junio, agosto, octubre y noviembre, promediando anualmente los resultados. Se emplearon métodos mixtos: encuestas presenciales (cara a cara) y telefónicas (vía celular). El universo de estudio abarcó a personas mayores de 18 años residentes en Uruguay. Las muestras, tanto presenciales (estratificadas, probabilísticas, multietápicas con cuotas de sexo y edad) como telefónicas (probabilísticas con sistema RDD y cuotas de sexo y edad), fueron ajustadas por diversas variables demográficas y socioeconómicas (sexo, edad, zona, nivel educativo, ocupación, tipo de vivienda y voto previo). La financiación proviene de múltiples fuentes, incluyendo medios, organizaciones y partidos políticos. La pregunta clave fue: «¿A Ud. la política le interesa mucho, bastante, poco o nada?».
Fuente: Enlace Original