El Parlamento Europeo ha adoptado recientemente salvaguardias destinadas a proteger a sus agricultores del posible impacto derivado del acuerdo comercial con Mercosur. Este desarrollo en Europa coincide con un avance significativo en Argentina hacia la aprobación del mismo pacto.

La cláusula de salvaguardia europea fue aprobada en Estrasburgo con un contundente respaldo de 483 votos a favor, frente a 102 en contra y 67 abstenciones. El eurodiputado conservador español Gabriel Mato destacó que estas medidas, enfocadas en productos sensibles como la carne vacuna, aves de corral y azúcar, buscan ofrecer «respuestas a las legítimas preocupaciones» del sector agrícola europeo.

La Comisión Europea, por su parte, podría iniciar una investigación si el precio de un producto de Mercosur cae al menos un 5% por debajo del valor de una mercancía similar en la UE, o si el volumen de importaciones aumenta más de un 5%. También se contemplan incrementos arancelarios temporales en caso de perjuicio grave. Además, la Comisión se compromete a investigar si un estado miembro lo solicita y existe un riesgo considerable para su agricultura.

Pese a estos avances, el Parlamento Europeo ha mantenido congelada la ratificación del acuerdo con Mercosur, fuertemente criticado por los sindicatos agrícolas, por un período mínimo de dieciocho meses. Los eurodiputados incluso han elevado el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para verificar la legalidad de este tratado de libre comercio con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, la Comisión Europea aún conserva la potestad de aplicar el acuerdo de forma provisional, aunque no ha tomado una decisión al respecto. Existen divisiones internas, con países como Alemania y España a favor de una implementación provisional, mientras otros se oponen.

Este acuerdo aspira a facilitar las exportaciones de la UE de vehículos, maquinaria, vinos y licores a las naciones de Mercosur, al tiempo que simplifica la entrada a Europa de productos sudamericanos como carne de res, aves, azúcar, arroz, miel y soja. No obstante, los críticos, liderados por Francia, advierten que el tratado podría perjudicar la agricultura europea debido a la entrada de productos importados más baratos que, según argumentan, no siempre cumplen con las normativas de la UE por falta de controles adecuados. Sus defensores, en cambio, sostienen que el pacto impulsará la economía europea, que enfrenta desafíos por la competencia china y los aranceles estadounidenses, abriendo nuevas oportunidades comerciales.

Mientras tanto, en Argentina, la Cámara de Diputados aprobó recientemente el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea. El acuerdo, que había sido firmado el 17 de enero en Asunción, superó el trámite en la cámara baja en la madrugada del viernes con 203 votos a favor, 42 en contra y 4 abstenciones. Se prevé que el tratado Mercosur-UE llegue al Senado en aproximadamente dos semanas para su ratificación definitiva, lo que convertiría a Argentina en el primer país en concretar este paso.

Este pacto comercial está diseñado para establecer la zona de libre comercio más grande del mundo, abarcando a los 27 estados de la UE y a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, lo que representa un universo de 700 millones de personas. El acuerdo ha generado considerables objeciones en diversos países europeos, principalmente Francia, a causa de su impacto proyectado en sus sectores agrícola y ganadero. La remisión del acuerdo a la justicia por parte del Parlamento Europeo el pasado enero pospone su aplicación formal por varios meses, si bien la Comisión Europea aún puede optar por su implementación provisional.

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