El senador Pedro Bordaberry, del sector Vamos Uruguay, instó al gobierno nacional a integrar la iniciativa «Escudo de las Américas», impulsada por Donald Trump para combatir el narcotráfico en la región. La solicitud se realizó el 9 de marzo de 2026, en el marco de la presentación de los lineamientos de seguridad y empleo de su agrupación para la legislatura.

Bordaberry enfatizó la importancia estratégica de la adhesión de Uruguay a esta alianza, que ya cuenta con la participación de Estados Unidos y países como Argentina, Paraguay, Ecuador, Panamá y El Salvador. Según el senador colorado, la cooperación es crucial para evitar el «efecto desplazamiento», donde el éxito en el combate al narcotráfico en naciones vecinas podría redirigir la actividad criminal hacia Uruguay, si este permanece al margen.

Hizo un llamado directo al presidente de la República, al canciller Lubetkin y al ministro Negro, instándolos a establecer contacto con figuras como Donald Trump y Marcos Rubio. «La ideología no debe ser un impedimento en la lucha contra los narcotraficantes», subrayó el político colorado.

La propuesta a la que se refiere Bordaberry fue formalmente anunciada por Donald Trump recientemente, durante una cumbre celebrada en su club de golf en Doral, Florida. Allí, el expresidente estadounidense reveló la conformación de una coalición de 17 naciones americanas con el objetivo declarado de «destruir» a los cárteles de la droga que operan en el continente.

Trump afirmó que el pacto implica el «compromiso de utilizar fuerza militar letal» para erradicar estas organizaciones criminales, mencionando incluso el uso de misiles de precisión para atacar a sus miembros. Criticó a los líderes que, a su juicio, han permitido que vastas áreas del hemisferio occidental caigan bajo el control de pandillas transnacionales, prometiendo el apoyo estadounidense para revertir esta situación.

En el evento estuvieron presentes una docena de mandatarios afines, incluyendo al argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el salvadoreño Nayib Bukele, a quien Trump elogió. Esta estrategia se alinea con la visión de Trump de una renovada Doctrina Monroe, enfocada en la promoción de los intereses de Washington en la región, la seguridad nacional y la contención de la influencia de potencias rivales como China. Ejemplos de esta postura incluyen la operación que culminó con el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela en enero, y el bloqueo al suministro de petróleo a Cuba. La cumbre también tuvo lugar en un contexto de conflicto entre Washington e Israel con Irán.

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