Autoridades estadounidenses han confirmado la detección de la mosca gusano barrenador del Nuevo Mundo, popularmente conocida en Uruguay como «mosca de la bichera», en un ternero localizado en el sur de Texas. Esta plaga parasitaria representa una grave amenaza para el ganado, dado que sus larvas devoran tejido vivo, lo que puede resultar letal para los animales afectados.

Brooke Rollins, Secretaria de Agricultura de EE. UU., declaró en una rueda de prensa la «confirmación positiva de gusano barrenador del Nuevo Mundo en un ternero de tres semanas», asegurando que se han iniciado «acciones inmediatas» para la contención y erradicación del parásito. Cabe recordar que Estados Unidos ya había implementado una prohibición al comercio de ganado con México el verano anterior, a raíz de reportes de casos positivos. Esta plaga había sido eliminada del territorio estadounidense en 1966, reapareciendo brevemente en el sur de Florida en 2017, según datos del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA).

La «bichera», causada por las larvas de la mosca *Cochliomyia hominivorax* (gusano barrenador del ganado), es una parasitosis que afecta primordialmente heridas y áreas húmedas de animales de sangre caliente, incluyendo vacunos, ovinos, equinos y hasta seres humanos, según el Instituto Plan Agropecuario de Uruguay. En el país sudamericano, esta enfermedad genera cuantiosas pérdidas económicas directas, estimadas en más de 40 millones de dólares anuales, considerando costos de tratamientos, mano de obra, mermas en la productividad y mortalidad animal.

Según reportes de Los Ángeles Times, la infestación fue localizada en un ternero de tres semanas en La Pryor, Texas, una zona ubicada aproximadamente a 160 kilómetros al suroeste de San Antonio y a 80 kilómetros de la frontera con México. Autoridades federales y estatales habían intensificado esfuerzos para prevenir la entrada del parásito a Texas, un estado crucial para la ganadería, con un valor de 17 mil millones de dólares en ganado y siendo el principal productor del país en una industria que suma 113 mil millones de dólares a nivel nacional. La presencia de estas moscas letales se había registrado en México a finales de 2024, después de años de haber estado confinadas en el sur de Panamá. Es importante destacar que cualquier especie de sangre caliente, desde animales silvestres hasta mascotas y, en ocasiones, humanos, puede ser susceptible a la infestación.

El hallazgo de la mosca portadora del gusano barrenador en Texas ha revitalizado las demandas del sector ganadero mexicano para la reapertura de la frontera estadounidense a la exportación de ganado, una medida suspendida desde el 9 de julio de 2025. Los productores mexicanos argumentan, según El Imparcial, que la confirmación de la plaga en Estados Unidos ocurrió mientras el tránsito de animales en pie ya estaba restringido.

En Uruguay, los daños provocados por la «mosca de la bichera» son considerablemente significativos. Rafael Normey, presidente de la Federación Rural (FR), expresó recientemente a El Observador su inquietud ante la demora en la conformación de la comisión de gobernanza, vital para enfrentar esta problemática, a pesar de que su establecimiento fue ordenado por la última Ley de Presupuesto. Normey enfatizó que «ya debería estar operativa». Entre las tareas pendientes figura la convocatoria formal a delegados de las gremiales para integrar dicha comisión. Además, señaló que existen 6 millones de dólares disponibles para su uso, tras haberse invertido ya un millón del fondo inicial. La elección de la estrategia de control es un punto crítico: se descartó el empleo de moscas estériles provenientes de Panamá (de la planta Copeg), no hubo progreso con las generadas por el Iscamen argentino, y ahora se evalúa la opción de moscas producidas en Uruguay, una alternativa con un desarrollo prometedor. Lamentablemente, a pesar del marcado interés del sector productivo y la urgente necesidad de mitigar esta grave amenaza, «la situación aún se encuentra en una etapa muy incipiente, lo cual genera profunda preocupación», concluyó Normey.

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