6 de marzo de 2026 – 19:27hs
Por Blasina y Asociados
El panorama global se ha vuelto volátil. El conflicto bélico en Medio Oriente, que ha impulsado una escalada de 20 dólares por barril en el precio del petróleo en apenas una semana, ha disparado la demanda de aceites vegetales para la producción de biocombustibles, impactando fuertemente en las cotizaciones de los granos oleaginosos, con la soja a la cabeza.
La apreciación del aceite de soja en Estados Unidos, con un aumento del 35% en lo que va del año, ejerce una presión alcista sobre el precio del grano, incluso en medio de la cosecha brasileña. A pesar de recientes revisiones a la baja, la producción de Brasil se proyecta para establecer un nuevo hito, oscilando entre 175 y 180 millones de toneladas. En la Bolsa de Chicago, la soja alcanzó su valor más alto en casi dos años, con la posición de julio cerrando en 445,7 dólares por tonelada, lo que representa un avance semanal del 2,5%.
**La soja en Uruguay**
Este viraje en el panorama internacional despierta interés, pero su impacto no se refleja completamente en el mercado uruguayo debido a la ampliación de las primas en Nueva Palmira. Las cotizaciones locales se sitúan entre los 390 y 395 dólares por tonelada, un valor superior al de la campaña anterior, aunque difícilmente accesible para los productores en este momento. La prolongada escasez hídrica genera una gran incertidumbre sobre los rendimientos de los cultivos de soja, lo que expone a los agricultores al riesgo de comprometer volúmenes que quizás no logren cosechar. Se anticipa que, bajo cualquier circunstancia, los rendimientos de soja serán significativamente inferiores a los de la zafra previa, que alcanzó un récord con un promedio superior a los 3.100 kilos por hectárea.
**El trigo en la cima**
El trigo alcanzó su cota máxima anual en Chicago, registrando un ascenso semanal del 4,5% y un incremento del 17% desde mediados de febrero. A pesar de un inicio de semana a la baja, el cereal avanzó 10 dólares, cerrando el viernes en un punto álgido de doce meses, aproximándose a los 240 dólares por tonelada para la posición de diciembre en la Bolsa de Chicago, un indicador clave para la futura cosecha de cebada. Esta fue la cuarta semana consecutiva de ganancias para el trigo, impulsadas por las operaciones de cobertura de los inversores ante la escalada de las tensiones geopolíticas, según un análisis de la sociedad argentina Granar. La preocupación del mercado también abarca la situación en el Mar Negro y la confrontación bélica entre Rusia y Ucrania. Adicionalmente, la sequía en las regiones trigueras de Estados Unidos se ha intensificado, afectando al 70% de la producción proyectada en zonas con escasez hídrica. Con los actuales precios del trigo un 30% por encima de los de la zafra anterior, la cebada adquiere un renovado atractivo para la inminente siembra invernal, y el trigo muestra signos de recuperación, si bien las cotizaciones locales del grano disponible de la cosecha 2025 permanecen contenidas.
**La urea, el maíz y la colza**
A la volatilidad de los precios agrícolas se suma la preocupación por el inminente aumento en el costo de los fertilizantes, justo antes de la siembra invernal. La urea, en particular, ve su valor ligado directamente a las cotizaciones y disponibilidad del gas natural. El maíz también experimentó avances; la posición de mayo en Chicago ganó 2,8 dólares por tonelada, alcanzando los 181,3 dólares, lo que representa un ascenso semanal del 2,7%. Las proyecciones para diciembre en Estados Unidos subieron un 3%, llegando a 190 dólares. Por su parte, la colza europea alcanzó máximos de nueve meses, impulsada por el repunte del crudo; la posición de febrero de 2027 se fortaleció hasta los 571 dólares, con constantes incrementos en euros. En el mercado local, la colza para la próxima cosecha alcanzó los 505 dólares por tonelada, y la carinata se situó en 564 dólares. Las oleaginosas invernales se presentan prometedoras para la nueva campaña, exhibiendo una significativa ventaja de precio frente a la soja y los cereales. Este escenario es complementado por el girasol, que ofrece los márgenes más atractivos entre los cultivos de invierno, gracias a la solidez del mercado y rendimientos consistentes incluso en condiciones de sequía, lo que afianza las expectativas de producción.
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