El mercado de hacienda terminada experimenta una nueva escalada en los precios, con valores que superan los US$ 5,60 por kilogramo, impulsados por una reactivación en la demanda para el procesamiento. Este incremento contrasta con un volumen de faena inusualmente bajo, que marcó el peor abril en más de una década.
Las cotizaciones del ganado de engorde acumulan cinco semanas consecutivas de alza tras un ajuste inicial en marzo. Esta tendencia alcista se mantiene firme incluso durante la ventana de la cuota 481, un período que tradicionalmente tiende a enfriar el mercado. La oferta de animales criados a pasto continúa siendo limitada, mientras que la industria frigorífica demuestra un marcado interés por categorías especiales.
Se ha observado una reducción en las diferencias de precios y en los tiempos de espera para la carga entre las diferentes plantas, con plazos ágiles, generalmente en torno a los siete días. Hacia el final de la semana, se concretaron operaciones por novillos entre US$ 5,50 y US$ 5,60 por kilo, y para vacas, entre US$ 5,20 y US$ 5,30 por kilo, con valores marginalmente superiores para lotes destacados. En el norte del país, incluso se registraron transacciones por encima de estas cifras. Las vaquillonas, impulsadas por la demanda del abasto interno, se comercializan entre US$ 5,50 y US$ 5,60 por kilo.
**Perspectivas del mercado**
Según Diego Arrospide, director de Escritorio Arrospide, la característica principal actual del mercado es «la sostenida demanda y la solidez de los precios para la hacienda de características especiales y de mayor peso, que sigue apareciendo de forma limitada». El consignatario percibe una estabilización en los valores actuales. A corto plazo, no se vislumbra un aumento significativo en el volumen de oferta. Si bien ha habido un leve incremento en la aparición de vacas y algunos lotes del norte con mayores pretensiones de valor debido a condiciones forrajeras más favorables, Arrospide no anticipa una avalancha de oferta a mediano plazo, dado un otoño climáticamente propicio para la ganadería y el crecimiento de las pasturas. Se espera que una mayor cantidad de ganado terminado comience a aparecer hacia fines de mayo, con el descenso de las temperaturas. Arrospide proyecta un mercado que «seguirá firme, por las señales que la industria está dando hoy. Y esperemos que estos precios, que son excepcionales para el productor, se mantengan estables y sean también saludables para la industria».
José Manuel Rodríguez, director de Agro Consignas, comparte la visión de que la oferta no está directamente ligada a los precios. «Aunque la industria pague precios exorbitantes, la oferta no va a aparecer», afirmó. Rodríguez destaca que el volumen de ganado disponible es insuficiente para que los frigoríficos operen siquiera al 50% de su capacidad. Esta considerable capacidad ociosa es una preocupación recurrente en el sector industrial, con muchas plantas luchando por completar sus planes de procesamiento.
**Mínimos históricos en faena, techos en exportación**
La faena vacuna de abril fue la más baja para ese mes en más de 30 años, totalizando 130.357 cabezas, aunque se proyecta un repunte para mayo. Este volumen representa el menor registro mensual desde septiembre de 2013. El sacrificio de ganado el mes pasado sufrió una contracción del 39% interanual, acumulando una baja del 18% en el primer cuatrimestre del año.
La tendencia es similar en Argentina, con una disminución del 20% en la faena de abril y del 10% en el primer trimestre. Mientras la industria local compite por los escasos ganados disponibles, la demanda global de carne vacuna se mantiene vigorosa, sosteniendo los precios en niveles históricamente altos. Abril registró el precio promedio de exportación más elevado de la serie histórica para ese mes, alcanzando US$ 5.502 por tonelada, apenas por debajo del récord absoluto de US$ 5.799 establecido en marzo, según datos preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
**Nuevos récords en reposición**
A pesar de la limitada salida de ganado gordo, el mercado de reposición exhibe una excelente dinámica, tanto en remates por pantalla como en operaciones privadas. Esta semana, en Lote 21, los terneros alcanzaron un nuevo máximo con un promedio de US$ 4,13 por kilo, un 1% más que en el remate anterior y un 42% por encima del valor de hace un año, con un promedio por cabeza de US$ 737. Los terneros livianos se destacaron particularmente, incrementando su valor un 6,5% respecto al remate previo, con un promedio de US$ 4,74 por kilo y un máximo de US$ 5,31.
En negocios de campo, Arrospide señala que «todas las categorías de reposición tienen demanda y se colocan a muy buenos precios, con un volumen algo mayor de ganados preñados comenzando a aparecer». En Lote 21, las vacas preñadas promediaron US$ 1.308, lo que representa un aumento del 3% respecto al remate anterior y un nuevo récord, acumulando un incremento de US$ 260 por cabeza en lo que va del año. La exportación de ganado en pie, así como la actividad de los corrales de engorde y el mercado interno, han influido positivamente en la demanda. En las categorías livianas, se ha generado una demanda adicional, con especial atención en las terneras debido a las prometedoras perspectivas para la cría.
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