El luchador iraní-uruguayo Mohammadreza Beykzadeh hizo historia para Uruguay al obtener la medalla de bronce en la categoría de hasta 125 kilogramos de lucha libre en los Juegos Odesur. Esta presea marca un hito sin precedentes, siendo la primera de su tipo para el país en esta disciplina. En una reciente entrevista con «Quedó Picando», el programa deportivo del streaming de El Observador, Beykzadeh compartió su trayectoria, desde las arduas dificultades que enfrentó tras su llegada a Uruguay en 2019, hasta sus ambiciosos planes para el futuro.

Originario de Karaj, Irán, cerca de Teherán, Beykzadeh llegó a Uruguay en busca de nuevas perspectivas, motivado por la invitación del primo de su esposa, quien residía en el país desde hacía una década y media. Poco después de su arribo, el estallido de la pandemia de COVID-19 complicó significativamente su adaptación social y cultural. Él mismo relató las barreras iniciales: «Me resultaba muy difícil. Necesitaba interactuar y dominar el idioma, pero el uso de mascarillas lo hacía todo mucho más complejo. Aprendí el español en la calle, preguntando. A menudo bromeaban conmigo, pero eso me ayudó, me enseñó a comprender la ironía y a sentirme parte de la sociedad.» Para ganarse la vida, Beykzadeh ejerció más de veinte oficios, incluyendo construcción, electricidad, refrigeración, jardinería y trabajo fabril. A pesar de estos años sin competencia formal, su pasión por la lucha nunca decayó, un deporte de enorme popularidad en Irán, comparable al fervor por el fútbol en Uruguay.

Después de un lapso de cuatro años sin competir al máximo nivel y tras formarse como entrenador y juez, Beykzadeh regresó a la lucha oficial en 2023. Su desempeño a nivel nacional fue clave para su incorporación a la Federación Uruguaya de Lucha y para su posterior participación en torneos internacionales en representación de Uruguay. Este camino culminó de manera destacada en los Juegos Odesur, donde se colgó la medalla de bronce en la categoría de 125 kilogramos. Este logro es especialmente significativo, ya que es la primera medalla en esta categoría para Uruguay desde la plata de Germán Álvez en -68 kg en Valencia 1994. Beykzadeh enfatizó la necesidad de mayor apoyo y visibilidad para la lucha, permitiendo que las nuevas generaciones accedan a la competencia. También compartió la importancia personal de su medalla: «Representa la realización de un sueño y la oportunidad de competir al más alto nivel junto a un excelente equipo y grandes amigos con quienes entreno a diario.» La victoria, sin embargo, estuvo teñida de una profunda tristeza. Al día siguiente de su triunfo, su madre falleció en Irán. «Ella estaba enferma. Justo después de la competencia, la llamé y hablamos por videollamada. A la mañana siguiente, me dieron la noticia,» relató con pesar, añadiendo que desde entonces compite en su honor.

Con 31 años, Beykzadeh se enfrenta a la competencia en la categoría de 125 kilogramos, donde a menudo le saca entre diez y quince kilos a sus oponentes. Sin embargo, compensa esta desventaja física con una estrategia ágil y un estricto régimen de entrenamiento doble, que alterna sesiones de fuerza en el gimnasio con práctica específica en el tatami. Su plan es aumentar su masa muscular hasta los 120 kilogramos. Sus próximos objetivos incluyen los Juegos Panamericanos de Lima en 2027, los Juegos Olímpicos de 2028 y el Campeonato Mundial de Lucha Libre. «Este es solo el comienzo. Mis compañeros y yo estamos esforzándonos al máximo porque somos un equipo y aspiramos a cumplir nuestros sueños. Ahora me espera el Panamericano, y la preparación sigue sin tregua», concluyó.

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