Los mercados de granos experimentaron una semana favorable a inicios de 2026, marcada por un repunte que, aunque dentro de un contexto general de precios contenidos, permitió a la soja superar la barrera de los 360 US$ por tonelada. Esta tendencia positiva también consolidó la recuperación de las oleaginosas de invierno y el girasol.

La soja incrementó su valor en 10 dólares por tonelada durante la semana, pasando de 356 a 366 US$. Si bien las recientes lluvias podrían contribuir a un rendimiento aceptable en los cultivos, la enorme producción prevista en Brasil genera incertidumbre sobre la sostenibilidad de estos precios, sugiriendo la prudencia de considerar ventas.

Paralelamente, la colza registró un alza de 467 a 487 US$ por tonelada. Aunque este aumento tiene un impacto limitado en la cosecha anterior, ya casi completamente comercializada, envía una señal alentadora para la próxima siembra de invierno, especialmente considerando las moderadas proyecciones de precios para el trigo y la cebada.

El trigo de diciembre en Chicago, un referente clave para la cebada uruguaya, también mostró una leve recuperación, ascendiendo de 180 a 185 US$. Este impulso semanal se atribuye a varios factores: la apreciación del real brasileño, que podría ralentizar las exportaciones; el alza en los precios del petróleo debido a la inestabilidad en Venezuela y las manifestaciones en Irán; una posible especulación ante valores considerados demasiado bajos; y, en el caso específico del trigo, cierta sequía en regiones productoras de Estados Unidos.

Sin embargo, el inicio de la cosecha de soja en Brasil modera las expectativas de subidas más pronunciadas. La atención se centrará en la actualización de proyecciones de oferta y demanda del USDA el próximo lunes 12 de enero. Aunque se esperan cambios menores, la estimación de producción de soja brasileña será crucial: el USDA proyecta 175 millones de toneladas, mientras que la mayoría de las estimaciones locales en Brasil superan los 177 millones de toneladas.

Respecto al maíz, la tardía llegada de las lluvias ha provocado que muchos cultivos se destinen a la producción de ensilado para forraje animal, reduciendo la oferta de grano. Esta situación podría impulsar los precios del maíz a lo largo de 2026, dado que la demanda de tambos y feedlots se mantendrá elevada. Simultáneamente, estas precipitaciones favorecerán el desarrollo de los cultivos de segunda siembra, impulsando a muchos productores a cosechar y sembrar nuevamente, apostando por las variedades tardías.

En cuanto al arroz, a pesar de que la valorización del real brasileño ha acercado el precio a los 10 US$ por bolsa, este valor aún resulta insuficiente para ofrecer un alivio sustancial en una campaña donde los productores que arriendan tierras y sistemas de riego enfrentan serias dificultades para cubrir sus costos operativos.

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