Juan Manuel Luzardo, un jinete uruguayo con dos décadas y media de residencia en México, compartió con Quedó Picando los pormenores de su histórica medalla de oro en salto ecuestre obtenida en los Juegos Odesur, detallando el arduo proceso que lo llevó a competir para Uruguay en Argentina. «Fue un esfuerzo logístico y económico mayúsculo, además de implicar dejar a mi familia, alumnos y trabajo», expresó el deportista, resumiendo el sacrificio personal.
**Una odisea logística de gran complejidad**
La conquista de la presea dorada no fue obra del azar, sino el fruto de una planificación logística que rozó lo extraordinario. Debido a las estrictas regulaciones sanitarias que impiden el ingreso directo de caballos desde México a Argentina, Luzardo se vio obligado a diseñar una ruta alternativa para su equino, Gismo Du Riou.
«Mi caballo tuvo que viajar en avión a Estados Unidos para poder concursar en los Juegos Odesur. Eso me llevó a organizar una extensa gira por Estados Unidos y Canadá», explicó el jinete. Gismo Du Riou partió de su hogar el 15 de abril y, tras meses de traslados y competiciones –incluyendo paradas en Vancouver y Calgary–, ambos llegaron a Argentina con dos meses de antelación. Este tiempo era fundamental para que los caballos pudieran aclimatarse al nuevo entorno. Luzardo, nacido en Argentina y con nacionalidad uruguaya por su padre, admitió que este periplo representó un desgaste económico y personal considerable. «Fue una auténtica locura, pero al final resultó muy bien», reconoció. La financiación de esta ambiciosa campaña se realizó «a base de esfuerzo personal», parcialmente respaldada por la participación en concursos internacionales que ayudaron a cubrir los elevados gastos de transporte aéreo y terrestre.
**La emoción del oro y la resiliencia en pista**
La resolución de la competencia fue una prueba de templanza. Tras un comienzo irregular que lo situó en el décimo puesto debido a una penalización, Luzardo tuvo que remontar posiciones en un escenario que, a priori, parecía desfavorable.
«Llegué a la final en cuarto lugar y estaba convencido de que ganar el oro era imposible, ya que muchas cosas debían alinearse», relató Luzardo. «Al salir de la pista, mientras caminaba con mi caballo sin desmontar, oí los gritos de la gente. Habían tirado una barra. En ese momento, me emocioné muchísimo pensando en el bronce. Luego, cuando el competidor que lideraba derribó un obstáculo, me di cuenta de que había ganado la plata. Casi me deshidrato de tanto llorar», narró el jinete. La confirmación del oro llegó con una nueva oleada de vítores y la imagen de su esposa «corriendo como maratonista» para celebrar.
Para Luzardo, este triunfo representa un «sueño hecho realidad», una alegría que pudo compartir en Rosario con su padre, su esposa y sus hijos, quienes estuvieron presentes en el evento. La conexión con su caballo, Gismo Du Riou, fue crucial: «Quizás no sea un equino de primerísimo nivel mundial, pero posee un corazón inmenso. Los caballos son como las personas; tienen su carácter y es esencial comprender qué les agrada y hasta dónde ceder».
**El horizonte: Los Ángeles 2028**
Con la medalla de oro de Odesur en su haber, la mirada de Luzardo ya se proyecta hacia el futuro. Su objetivo a largo plazo es asegurar la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El jinete es plenamente consciente de la dificultad que implica el proceso clasificatorio, especialmente para un deportista que compite a nivel individual en una disciplina donde las naciones con fuerte tradición ecuestre —como Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina— suelen acaparar las plazas por equipos. «La equitación es una disciplina que permite una carrera prolongada. Confío en mantenerme en forma para competir por varios años más. Si no logramos la clasificación esta vez, seguiremos esforzándonos incansablemente para alcanzar ese objetivo», sostuvo Luzardo. «A menudo, el fútbol monopoliza la atención mediática, pero existen numerosos deportes en los que se invierte un esfuerzo monumental. Espero que esta medalla sirva para generar más visibilidad para aquellos de nosotros que no gozamos de tanta popularidad», finalizó el jinete, quien ya se está alistando para los Juegos Panamericanos de Lima en 2027.
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