La cooperativa Conaprole comunicó el cierre permanente de su Centro de Distribución en Rivera, ubicado en las antiguas instalaciones de la Planta 14. La empresa fundamentó esta decisión en un período de «nueve meses de persistente conflictividad sindical» que, según un comunicado enviado a El Observador, frustró la posibilidad de establecer una operación funcional y acarreó severos perjuicios económicos para la entidad.

En este contexto, la compañía destacó la «negativa constante del sindicato» a examinar cualquier solución alternativa. Subrayó que ni siquiera se tuvieron en cuenta las cuatro sugerencias presentadas por el Ministerio de Trabajo durante este lapso, las cuales fueron, sin excepción, aceptadas por la empresa con la intención de fomentar el diálogo y buscar progreso en beneficio de los empleados, los consumidores y los productores.

Conaprole rememoró que en agosto del año anterior, la Asamblea de los 29 –el órgano de máxima autoridad en la fiscalización de la gestión cooperativa– había apoyado unánimemente la interrupción de actividades en la entonces Planta 14 de Rivera. Esta determinación se tomó en un escenario de reiteradas acciones gremiales que comprometieron la producción, la distribución en el mercado nacional y las operaciones de exportación. Específicamente, se reportaron cuantiosas pérdidas económicas, incluyendo el derramamiento de leche debido a las demoras en la recogida y el reparto, ocasionadas directamente por la disputa laboral.

Posteriormente, a solicitud del gremio (AOEC, la Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole), la empresa reconvirtió la instalación en un Centro de Distribución. No obstante, el comunicado enfatiza que «la conflictividad no solo persistió, sino que se propagó a otras áreas fundamentales (…), resultando en la escasez de más de 30 productos en el mercado, perjudicando a sus productores, consumidores y clientes (…), lo que ha provocado perjuicios económicos completamente irracionales».

Se advirtió que «la perpetuación de estas acciones expone a Conaprole al peligro inminente de tener que deshacerse de materia prima que no puede ser procesada. Esto acarrearía una considerable pérdida económica y un impacto perjudicial para la totalidad del sector lácteo nacional, incluyendo a los productores cooperativistas, quienes ya experimentaron una disminución en el valor de su leche desde el inicio de enero».

La empresa aseguró que mantendrá los sistemas de respaldo y concederá prioridad en las oportunidades de empleo a los colaboradores afectados. Además, reiteró su adhesión «al diálogo y a la edificación de un ambiente de paz laboral que resguarde el empleo, la producción nacional y el crecimiento sostenido de la principal cooperativa lechera de la nación».

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